P&J fue invitado a transformar un comedor en el corazón de la ciudad de Chicago. La misión: devolverlo a ser un orangery —básicamente un spa de lujo donde las plantas pasen el invierno. ¡Y se logró! Del techo, cuelgan lámparas y pequeñas junglas verdes, mientras que las paredes se embellecieron con un papel tapiz floral acompañado con lámparas en forma de flor, una combinación perfecta. Al final, este comedor dejó de ser un “simple lugar para comer” y se transformó su misión original: ser un orangery tan acogedor que hasta los naranjos ingleses estarían celosos.
P&J were commissioned to redesign a dining room in the heart of Chicago. The mission was to transform it back into what was originally, an orangery — essentially a luxury spa for plants, but indoors..And it worked! Lamps and little jungles of greenery hang from the ceiling, while the walls got all dressed up with floral-inspired wallpaper and lights. Ultimately, this dining room evolved from merely a place to eat to a space that truly embodies its original purpose — an orangery so cosy and charming that even orange trees would be jealous.